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Article Scientifique2 sept 20225 min de lectura

Vitaminas durante el embarazo: ¡Lo que no te dicen!

Sommaire

En resumen: No todas las vitaminas para el embarazo son iguales. Nanopartículas, aditivos a controlar, formas de vitaminas mal asimiladas: la composición de un suplemento merece ser leída con lupa. Te ayudamos a descifrar una etiqueta y te explicamos por qué este es un tema que en Boome nos tomamos muy en serio.

Elegir tus vitaminas para el embarazo, tus vitaminas prenatales o, más ampliamente, tus suplementos alimenticios, no es algo que deba hacerse al azar. Entre los aditivos poco recomendables, las formas de vitaminas mal asimiladas y las composiciones voluntariamente ambiguas, es difícil orientarse por uno mismo. A continuación, te presentamos los puntos clave a tener en cuenta para tomar una decisión informada y los hábitos a adoptar para leer una etiqueta como una profesional.

Las nanopartículas, un tema a vigilar

Las nanopartículas son partículas muy finas, a veces utilizadas como colorantes o antiaglomerantes en la industria alimentaria, farmacéutica o cosmética. El caso más documentado es el del dióxido de titanio (E171), un colorante blanco que antes era común en suplementos alimenticios, dulces y productos de panadería.

Investigadores del INRAE demostraron, en un modelo de placenta humana perfundida en laboratorio, que las nanopartículas de dióxido de titanio podían atravesar la barrera placentaria y llegar al líquido amniótico [1]. Estos trabajos influyeron en la decisión de las autoridades sanitarias: Francia suspendió la comercialización de alimentos que contenían E171 ya en 2020, y el aditivo está ahora prohibido en toda la Unión Europea desde el 7 de agosto de 2022, en todos los sectores alimentarios [2].

Es bueno saber: El E171 es el caso más documentado hasta la fecha, pero no es el único aditivo que existe en forma nanoparticular: también es el caso del E551 (dióxido de silicio), presente en la tabla siguiente. La última opinión de seguimiento de la EFSA (2024) no detecta un problema de seguridad global para este aditivo, pero señala una falta de estudios toxicológicos específicos sobre sus agregados de tamaño nanométrico [6]. En otras palabras: no se ha identificado ningún peligro, pero existe una zona de incertidumbre asumida por la propia autoridad. Una buena razón para estar atento a la composición completa de un producto, sea cual sea la marca.

Aditivos a identificar en la etiqueta

Algunos aditivos, sin ser problemáticos en sí mismos, merecen que nos detengamos en ellos cuando los encontramos en un suplemento diseñado para el embarazo. Aquí hay varios que debes conocer:

Aditivo Uso común Estado reglamentario
E171 (dióxido de titanio) Colorante blanco, opacificante Prohibido en alimentos (UE, desde 08/2022) [2]
E172 (óxidos de hierro) Colorante (cápsulas, comprimidos) Autorizado, dosis diaria controlada
E551 (dióxido de silicio) Antiaglomerante Autorizado; la EFSA no identifica riesgo global (2024), pero señala falta de datos sobre sus agregados de tamaño nanométrico [6]
E341 (fosfatos tricálcicos) Antiaglomerante, fuente de calcio Autorizado, dosis diaria controlada
E553b (talco) Antiaglomerante, agente de recubrimiento Autorizado; la EFSA concluyó en 2018 que su seguridad "no puede evaluarse", por falta de datos fiables sobre toxicidad a largo plazo [5]
E407 (carragenanos) Gelificante, recubrimiento de cápsulas y gominolas Autorizado; dosis diaria mantenida temporalmente por la EFSA desde su reevaluación de 2018, a la espera de datos complementarios [3]
E211 (benzoato de sodio) Conservante, formas líquidas y bebibles Autorizado, toxicidad considerada baja por la EFSA en 2016; sin embargo, puede formar benceno en presencia de vitamina C, una reacción química distinta y documentada desde los años 90 [4]

El hecho de que un aditivo esté autorizado no significa que sea inofensivo. Estos aditivos responden a imperativos de fabricación —textura, conservación, aspecto— más que a una necesidad nutricional. Este es precisamente el tipo de detalle que distingue las fórmulas pensadas al detalle de aquellas que no prestan la misma atención.

La calidad de los principios activos, un punto que a menudo olvidamos

No todas las materias primas son iguales. La calidad de un aceite rico en ácidos grasos, por ejemplo, depende mucho de su frescura y de su índice de oxidación (TOTOX). Un TOTOX elevado indica un aceite oxidado, menos eficaz y potencialmente irritante para el sistema digestivo. Existen sellos que garantizan una alta estabilidad y pureza: es un criterio que hay que buscar activamente, sea cual sea la marca y sea cual sea el producto.

Lo mismo ocurre con la trazabilidad de las materias primas (origen, método de extracción, pruebas de pureza independientes): varía enormemente de un fabricante a otro y no siempre es visible en la etiqueta. Es una información que tienes derecho a solicitar.

Formas de vitaminas con diferente asimilación

No todas las formas de una misma vitamina son equivalentes en cuanto a su asimilación. Este es el caso de la vitamina B9, ácido fólico o folatos, cuyas formas sintéticas y naturales presentan diferencias de biodisponibilidad según los perfiles.

Misma lógica para el hierro: es un mineral que se oxida fácilmente y que puede interactuar con otras vitaminas y minerales dentro de una misma fórmula. Por eso, generalmente se toma por separado de otros suplementos, y siempre después de un análisis de sangre para verificar que la suplementación es realmente necesaria.

La clave de lectura: 5 hábitos para descifrar una etiqueta

  1. Lee la lista completa de ingredientes, no solo la tabla de vitaminas y minerales: los excipientes, colorantes y recubrimientos también figuran allí.
  2. Identifica la forma exacta de cada nutriente (folatos o ácido fólico, citrato u óxido de magnesio…): la forma influye directamente en la asimilación.
  3. Verifica la presencia de sellos o certificaciones de pureza, especialmente para aceites y principios activos sensibles a la oxidación.
  4. Desconfía de los superlativos vagos ("100% natural", "el más eficaz del mercado") sin pruebas ni precisiones que los respalden.
  5. No dudes en contactar con la marca para obtener los detalles de sus controles de calidad: una marca transparente debería poder responderte.

Precisamente esta exigencia es la que ha guiado la formulación de nuestros productos: composición analizada con lupa, aditivos superfluos excluidos por principio, y selección de proveedores por su calidad antes que por su coste. No es un argumento de marketing, es nuestro punto de partida.

Preguntas frecuentes

¿Un suplemento vegano es automáticamente más seguro?
No necesariamente. El carácter vegano se refiere al origen de los ingredientes (no hay gelatina animal, por ejemplo), pero no garantiza nada sobre la presencia de aditivos a vigilar o la calidad de los principios activos. Son dos criterios distintos, que deben verificarse por separado.

¿Debemos desconfiar de todos los aditivos alimentarios?
No. La gran mayoría de los aditivos autorizados en Europa lo están en dosis consideradas seguras por la EFSA. La vigilancia se centra principalmente en las nanopartículas, los aditivos cuyo estatus ha evolucionado recientemente y su acumulación en una misma fórmula.

¿Qué es el TOTOX y por qué es importante?
El TOTOX (índice de oxidación total) mide la frescura de un aceite. Cuanto más bajo es, más estable y de buena calidad es el aceite. Un indicador clave para todos los aceites ricos en ácidos grasos, particularmente sensibles a la oxidación.

¿Cómo saber si mi suplemento actual contiene aditivos a vigilar?
Consulta la lista completa de ingredientes en el envase o en la ficha del producto en línea: los aditivos se mencionan por su nombre o código E. En caso de duda, también puedes contactar directamente con el servicio de atención al cliente de la marca.

Fuentes